Los “muertos” que van quedando en el camino….

Los “muertos” que vamos dejando en el camino…..

 

Hace algunos años, analizando las crisis de salud y educación en Chile (crisis que han perdurado a pesar de pasar algunos años) una amiga médica  bromeaba conmigo respecto de nuestros trabajos y de lo que ocurría con los pacientes y los alumnos, ella solía hacer un chiste muy cruel: Nuestros muertos están en el cementerio, me decía,  y los de ustedes, andan caminando por ahí!!!

Era de una tremenda crueldad, pero de una tremenda realidad.

A mí me daba un estremecimiento pensarlo, pero a pesar de la crueldad, trasuntaba algo de realidad.

La falta de hospitales, de especialistas, de atención médica, de camas,   de medicamentos, la incapacidad del sistema de salud para hacerse cargo de la salud de todas las personas no podría sino, finalmente, ser responsable de la muerte de más de alguno de ellos.

En algún momento, conversando con algún otro médico escuché que, a veces, debían decidir de acuerdo a la gravedad y las posibilidades a quién salvar y a quien dejar de lado. Lo escuché, lo encontré tremendo, pero como no soy médica, ni tengo evidencias de que sea cierto,  quise creer que era una exageración.

Pero hace pocos días, en mí área, donde sí tengo conocimiento, experiencia y evidencias, tuve una conversación que me volvió el estremecimiento pero con mucha más rudeza.

Por esas cosas de la vida me tocó trabajar con muchos profesores, de diferentes niveles de enseñanza, tipos de establecimientos, sectores de Santiago y características.

Uno de mis temas para el análisis, en todos los grupos con los que trabajé,  era que todos los estudiantes pueden aprender y que la tarea docente es buscar la manera que lo hagan.

Obtuve muchas respuestas tratando de justificar que no aprendieran, por múltiples causas, los padres, las condiciones de la sala, los programas, los materiales, los contenidos, etc. pero al final de alguna manera, llegamos en casi todos los grupos a decir que sí, que es posible.

Hasta que en un grupo, ocurrió que hubo una respuesta, sin titubeos, no es posible que todos aprendan.

Cuando insistí en los por qué, siguiendo la dinámica habitual de la conversación, vino la explicación:

– Yo  analizo los cursos y siempre hay un grupo, que generalmente está por ahí atrás, “que no tiene caso”….

Parece que se me vino de golpe a la memoria lo que mi amiga decía, y pregunté (poniendo énfasis en las palabras):

–        ¿Entonces a esos…… “hay que matarlos”?

Y la respuesta, bien precisa y firme, :

–         ¡Sí!… a esos…. hay dejarlos nomás……

Todavía me  resuena esa explicación.

Llevo casi dos décadas trabajando con profesores y es primera vez que escucho así, tan tajante y fríamente, una respuesta de esas características.

No he dejado de pensar en esta manera de justificar los resultados de los estudiantes ¿Hasta cuándo y cuántos pensarán que sólo pueden tener éxito (aprender) sólo “los de adelante”? ¿Hasta cuándo y cuántos pensarán que hay algunos predestinados a “morir”? ¿Hasta cuándo reproduciremos este modelo del “darwinismo educativo”?

La tarea de hacer un cambio cultural, en el cual exista el real convencimiento de que todos los estudiantes pueden y deben aprender  es de toda la sociedad, pero los primeros que debemos estar  de verdad seguros que es así,  somos los profesores.

Espero que esa justificación haya sido producto de un año de trabajo intenso, lo malo es que fue con convicción absoluta.

 

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